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Tiempo de lectura: 3 minutos

Un avalista es quien se compromete a pagar una deuda ajena si el titular no lo hace. Dicho así suena a formalidad, pero no lo es: en la práctica bancaria, avalar es casi lo mismo que deber. La deuda cuenta como tuya, aparece en tu CIRBE y el banco puede ir directamente a por ti.

Esto es lo que firmas de verdad cuando avalas, lo que arriesgas y lo que conviene mirar antes.

Qué firmas exactamente al avalar

Jurídicamente es una fianza, regulada en el Código Civil (artículos 1822 y siguientes). En teoría, el fiador disfruta del llamado beneficio de excusión: el acreedor debería agotar primero los bienes del deudor. En la práctica, casi todos los avales bancarios se firman como solidarios y con renuncia expresa a ese beneficio, lo que significa que el banco puede reclamarte a ti directamente desde el primer impago, sin pasar antes por el titular.

Lo que arriesgas, por orden

Tu dinero y tus bienes. Si el titular no paga y tú tampoco, la deuda se reclama contra tu patrimonio como si fuera tuya: nómina, cuentas y propiedades, con los mismos límites legales que a cualquier deudor. Los tienes explicados en el embargo de nómina y el de cuenta.

Tu capacidad de endeudarte. El aval se declara en la CIRBE como riesgo indirecto y cuenta como deuda tuya cuando pides financiación. Es uno de los motivos de rechazo más frecuentes entre gente convencida de que no debe nada.

Tu historial. Si el impago acaba en reclamación, el avalista también puede terminar anotado en ASNEF o BADEXCUG.

Avalar con la vivienda: la versión extrema

En algunas hipotecas se pide a los padres avalar con su propia casa. Merece decirse sin rodeos: si la cuota deja de pagarse y la venta del piso no cubre la deuda, la casa del avalista responde. Antes de firmar algo así, agotad cualquier otra opción y, si se firma, intentad limitar el aval a una cantidad concreta y no al total.

¿Puedo dejar de ser avalista?

No unilateralmente, y esto sorprende a mucha gente. El aval se extingue cuando se cancela el préstamo o cuando el banco acepta liberarte, normalmente porque el titular ya puede sostener la deuda solo o aporta otra garantía, lo que exige novar el contrato. Si la relación con el titular se tuerce, no puedes simplemente quitarte: por eso lo importante se decide antes de firmar.

Si vas a avalar igualmente: cuatro cautelas

1. Pide que el aval quede limitado en cantidad y en tiempo, no «hasta donde haga falta». 2. Quédate copia del contrato y de las condiciones. 3. Acuerda con el titular ver los recibos: el primer impago lo quieres saber tú el primero, no el banco seis meses después. 4. Recuerda que mientras el aval viva, tu capacidad de pedir financiación queda tocada: plántealo antes de avalar si tienes tus propios planes.

Si ya te están reclamando como avalista

No lo dejes correr: la deuda genera intereses de demora cada día y el siguiente paso del acreedor es el embargo. Habla con la entidad cuanto antes para negociar, revisa qué se ha reclamado y cómo, y mira tu situación en los ficheros en las listas de morosos. Si pagaste como avalista, tienes derecho a reclamar después ese dinero al titular.

Base legal: Código Civil, artículos 1822 y siguientes (fianza) y 1830 (beneficio de excusión). Revisado en agosto de 2026.

Cómo funciona SuperDinero (y cómo ganamos dinero). No somos un banco ni prestamos dinero directamente. Enviamos tu solicitud a entidades que estudian casos con ASNEF y, si tu préstamo sale adelante, ellas nos pagan una comisión. Para ti el servicio es gratuito y sin compromiso.

SuperDinero es una marca de SUPER DINERO LIMITED (Reino Unido, Company number 16823145). Contenido revisado por Bruno Velázquez, responsable de contenidos. Actualizado en agosto de 2026.

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Bruno Velazquez

Bruno es redactor en SuperDinero y se encarga de escribir para que cualquier persona pueda entender el complicado lenguaje de las finanzas y los préstamos. Entre sus pasiones está la lectura, sobre todo un buen libro de economía, y si no está leyendo seguro que está jugando un partido de pádel.