Pocas cosas tan poco conocidas y tan útiles: tienes derecho por ley a pedir un anticipo de tu nómina por los días que ya has trabajado, sin esperar al día de cobro y sin que te cueste un euro. Lo dice el artículo 29.1 del Estatuto de los Trabajadores.
Aquí tienes cómo funciona, cómo pedirlo bien y qué alternativas hay cuando el anticipo no llega o no basta.
Qué dice exactamente la ley
El Estatuto de los Trabajadores reconoce al trabajador el derecho a percibir, antes del día señalado para el pago, anticipos a cuenta del trabajo ya realizado. Las tres palabras clave son esas últimas: cubre lo que ya has trabajado este mes, no el sueldo entero por adelantado ni las pagas extra futuras.
Un ejemplo: si vas por el día 20 del mes, puedes pedir el anticipo de esos 20 días ya trabajados. Y un detalle importante: la empresa no puede cobrarte intereses ni comisiones por adelantarte tu propio dinero. No es un favor que te hacen: es un derecho que ejerces.
Cómo pedirlo sin liarla
Por escrito, aunque sea un correo a recursos humanos, indicando el importe y dejando claro que es un anticipo a cuenta del trabajo ya realizado del mes en curso. Muchas empresas tienen su propio procedimiento o plazos internos, y algunos convenios colectivos mejoran este derecho (más importe, o anticipos de la paga extra), así que echa un ojo al tuyo.
La empresa puede ordenar el cómo (formularios, fechas de tramitación), pero no negarte lo ya devengado. Si te lo deniegan sin más, recuérdales el artículo 29.1 y, si sigue el no, la vía es una reclamación laboral. En la práctica, la inmensa mayoría se resuelve con el correo.
Las apps de anticipo de sueldo
Cada vez más empresas ofrecen el anticipo a través de aplicaciones que te dejan cobrar al momento una parte de lo trabajado. Bien usadas son cómodas, pero mira dos cosas: si la comisión la paga la empresa o te la descuentan a ti, y sobre todo que no se convierta en costumbre. Un anticipo mueve tu sueldo, no lo aumenta: lo que cobras hoy no estará a fin de mes.
¿Anticipo o minicrédito? La cuenta es sencilla
Si el apuro es puntual y llegas con lo ya trabajado, el anticipo gana siempre: cuesta cero. Un minicrédito tiene sentido cuando el anticipo no es posible (aún no has devengado suficiente, tu empresa no lo tramita a tiempo, o el gasto supera lo trabajado) y aun así conviene comparar el coste real antes de firmar. Las opciones y sus condiciones las tienes en préstamos urgentes y, si estás en un fichero, en minicréditos con ASNEF.
Si el mes no te llega nunca, el anticipo no es la solución
El anticipo arregla un descuadre puntual. Si cada mes llegas justo, adelantar el sueldo solo mueve el problema una semana. En ese caso conviene mirar la foto completa: qué deudas tienes exactamente, si algo está generando intereses de demora, y qué opciones reales hay en qué pasa si no puedes pagar un préstamo.
Y si lo que quieres es ver todas las vías juntas, tienes la guía completa ordenada por coste en cómo conseguir dinero rápido.
Base legal: artículo 29.1 del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015). Revisado en agosto de 2026.
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